Iron Fist y la decadencia de los superhéroes

Iron Fist y la decadencia de los superhéroes

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Iron Fist
, la última pieza para el proyecto de Los Defensores ha sido puesta, sin embargo no ha sido tan espectacular como la primera.

Toca el turno de conocer a Danny Rand, quien ha regresado a Nueva York luego de haber pasado años encerrado en el templo de K’un-Lun. Nos alejaremos de los suburbios para adentrarnos en el mundo corporativo y las grandes oficinas, pues Danny Rand es el heredero de una fortuna multimillonaria y de una de las empresas más influyentes de la ciudad.

Pero nuestro héroe no sólo ha regresado a casa, sino que es también el portador del IronFist, un arma ancestral que  ilumina su mano y le da la fuerza y responsabilidad de cuidar la entrada del templo sagrado. Sí, así es, los monjes pasan años entrenando para demostrar que son dignos de arriesgar su vida con un dragón, el cual, si logras derrotar, te otorgará el poder y el «gran honor» de cuidar una puerta por el resto de tu vida.

Al ser un monje experto en Kung Fu, uno pensaría que veríamos grandes escenas de acción y peleas memorables, mucho mejores que las que nos ofreció Daredevil, pero no, no es así.  En lugar de eso tenemos un sin fin de diálogos empresariales, descubrimientos filosóficos y mucho, pero mucho yoga.

La trama es sencilla y puede resumirse en:
Un joven millonario regresa a casa para encontrarse con que la empresa que su padre fundó está siendo manipulada por una temible organización criminal llamada «La Mano«. Misma organización que por siglos ha intentado traspasar las puertas de K’un-Lun ¡Vaya! El mundo es un pañuelo, ¿no?

Las actuaciones son buenas, los villanos están muy bien en su papel, pero la serie no termina de convencer. Y no es por el misticismo banal del IronFist, ni la poca acción, o que sólo veamos brillar el puño sin ofrecernos alguna escena impactante.

 

Sencillamente Iron fist es el preludio a lo inevitable. La exposición forzada y trivial de los superhéroes ha desgastado ya el ánimo de los fans y seguidores ocasionales. Tuvimos una gran serie de Daredevil, es indiscutible, pero siendo honestos,  Jessica Jones no hubiera sobrevivido sin ese vínculo a Los Defensores y las actuaciones de Krysten Ritter y David Tennant. Luke Cage  fue un  tedioso viaje lleno de aburrimiento compensado con buena música y  el gancho comercial de ser una de las  cuatro partes de un proyecto mayor.

Lo bueno:
David Wenham en su papel como el villano Harold Meachum.

Lo malo:
Muchas escenas de yoga.

Lo peor:
Mucha, pero muchas escenas de yoga.

The Breakdown

7.8
Si tienes intenciones de ver The Defenders o te gustan los superheroes, entonces si.
Historia 7.5
Producción 8.0
Reparto 8.0

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